martes, 25 de agosto de 2009

Maravillas

Pocas veces en el Fútbol aparece algo nuevo, algo que nadie ha visto y que desconcierta a los aficionado de este arte. Estas apariciones mágicas suelen ser llamadas maravillas y su realizador, llamado genio, ya queda en la historia del Fútbol a lo grande.

Cuando algo así aparece nadie se queda sin verlo, todos quieren conocerlo y lo que es más, imitarlo, pero el primero que lo hace no tiene ni siquiera porque seguir jugando, porque ya ha devuelto al Fútbol lo que le debía, está en paz con el octavo arte.

Uno de los mayores creadores de maravillas fue Ronaldinho, con algunas tan destacables como los elásticos, que aunque ya existían, nadie los hace como él. También hizo una cosa única, el triple sombrerito al Athletic de Bilbao que fue más humillante el la finalización de Bojan del domingo en la Supercopa, llegando a dar once toques en el aire entre dos jugadores vascos.

¿Dónde está la pelota?

Otra maravilla para el recuerdo nos la dejó Riquelme en el partido con más rivalidad del mundo, el Boca – River, en el que el astro argentino le hizo a Yepes un caño que será recordado en la Bombonera para toda la historia. Además, la jugada tuvo el incentivo de ser en la Copa Libertadores, ante los ojos de todo el mundo.

¡Cierra las piernas! Demasiado tarde...

Algo que no es normal es que un defensa sea el que realice una maravilla, aunque visto lo visto, parece que en los Boca – River nada es normal, como demostró el “Cata” Díaz en su caño a Marcelo Gallardo de River estando en su propia línea de fondo y en el último minuto.

¡Olé!

Lo de las maravillas es algo bastante típico de los Sudamericanos, más aun de los brasileños, y si no pregúntenle a la defensa de Ecuador que vio como Robinho salía ovacionado de su espectacular regate en Maracaná. Bicicletas, amagos de rabona y movimientos vertiginosos en una baldosa hicieron levantarse de sus asientos a todos los espectadores.

Matanza de neuronas.

Hasta hace poco parecía que de falta se había visto todo y nadie podía cambiarlo, pero nadie contaba con que ‘Rocket’ Ronaldo, el mejor jugador del universo, cambiaría bruscamente la concepción de un golazo como cambia la trayectoria de su misil teledirigido a la portería del Portsmouth, en la que James se preguntaba porque sus ojos veían visiones.

3, 2, 1... ¡Fuego!

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